P. Javier
HOY, cuando ya quedan pocos días para entrar en la
Semana Santa, el Señor nos pide que luchemos para vivir unas cosas muy
concretas, pequeñas, pero, a veces, no fáciles. A lo largo de la reflexión las
iremos explicando: básicamente, se trata de perseverar en su palabra. ¡Qué
importante es referir nuestra vida siempre al Evangelio! Preguntémonos:
¿qué
haría Jesús en esta situación que debo afrontar? ¿Cómo trataría a esta persona
que me cuesta especialmente? ¿Cuál sería su reacción ante esta circunstancia?
El cristiano debe ser —según san Pablo— “otro Cristo”: «Vivo, pero no yo, sino
que es Cristo quien vive en mí» (Gal 2,20). El reflejo del Señor en nuestra
vida de cada día, ¿Cómo es? ¿Soy su espejo?